Guglielmo Foffani se adentra en una profunda meditación sobre la naturaleza de la realidad y la conciencia, trascendiendo las fronteras científicas y filosóficas para sumergirse en la fenomenología de los sueños lúcidos. La obra invierte la pregunta tradicional: la cuestión crucial no es por qué soñamos, sino por qué el ser humano retorna a la vigilia, haciéndonos tambalear ante la validez ontológica de ambos estados.
La estructura narrativa de la obra proviene del registro detallado del diario de sueños lúcidos del autor a lo largo de un periodo de ocho años (2013-2020). Esta crónica personal, presentada como una aventura, se convierte en vehículo para plantear un diálogo con figuras canónicas del pensamiento occidental y la tradición surrealista.
Central en el texto es la confrontación con el clásico «argumento del sueño» de Platón y Descartes, que postula la imposibilidad de distinguir con certeza el sueño de la vigilia, así como la búsqueda del «yo» en el encuentro con el «no ser» de Parménides o la exploración cuasifreudiana del sexo onírico. El autor integra, además, los conceptos neurobiológicos, los arquetipos junguianos y la mitología clásica