Lula, a sus sesenta años, conserva aún su figura a base de cosméticos, gimnasia y comida sana. Sailor, tripudo, casi calvo y ligeramente artrítico, hace tiempo que ha renunciado a la lucha y se ha convertido en el rey de su sillón. Todo parece indicar que sus vidas han aparcado definitivamente el Cadillac. Pero no. La cosa volverá a desmadrarse cuando Pace, su hijo, que está intentando meter la cabeza en Hollywood, los llame para anunciarles que va a ir de visita a Nueva Orleans con Philip Reãl, el célebre director de cine de terror de serie B para el que trabaja, en busca de inspiración y localizaciones para su próxima película.
Un mal día para el Hombre Leopardo es la sexta novela de la icónica y legendaria saga de Sailor y Lula. Un retablo compuesto por ocho novelas, escritas a lo largo de veinticinco años, que describe y disecciona magistralmente casi un siglo de historia y cultura estadounidense.
|
BARRY GIFFORD (1946) nació en una habitación del hotel Seneca, en el Near North Side de Chicago. Su padre, Rudy Winston, dueño de una licorería reconvertida en garito de apuestas clandestinas, fue un personaje bastante popular hasta bien entrados los años 50. Todos los policías de la ciudad conocían o habían oído hablar de aquel «dudoso elemento» que se codeaba con el alcalde, el gobernador y el círculo íntimo de Al Capone.
Barry adquirió su inimitable estilo narrativo a partir de las historias que pululaban por los vestíbulos y las piscinas de los numerosos hoteles en los que transcurrió su infancia: un ecosistema de tahúres, coristas, ladrones, asesinos, yonquis y sablistas. La temprana muerte de su padre le obligó a buscar trabajo con apenas doce años. Hasta que logró ganarse la vida como escritor, ejerció de marino mercante, camionero, repartidor de cebollas, albañil, leñador, jugador de béisbol y cantante de rock. Empezó a publicar en 1967. En 1984, cofundó Black Lizard Books, editorial que rescató del olvido a autores como Jim Thompson, David Goodis y Charles Willeford.
Actualmente vive en San Francisco, cuenta con más de cuarenta obras y ha sido traducido a veintiocho idiomas. Pocos han sabido retratar como él la irracionalidad y el desasosiego de la sociedad estadounidense.
|