Alek Popov, autor de La Caja Negra: “La ironía es lo que hace que nuestras vidas sean llevaderas

La Caja Negra. Los perros vuelan bajo fue el primer libro que enviamos en La Llama Box, nuestra suscripción mensual de un libro sorpresa. Como siempre, acompañamos el envío de algunas cositas (una lámina inédita de Miguel Noguera), entre ellas un folio introductorio al libro. Contactamos con Automática Editorial y a través de ellos con el autor, que nos contestó algunas preguntas.

Puede que la frase “arrasó en Bulgaria” suene a eslogan desesperado con una veracidad difícil de comprobar. Así que vamos a usar otras cosas para presentar La caja negra. Lo que ha motivado su elección como el primer libro de La Llama Box es que el coronalazo lo dejó sin promoción pese a que merecía algo más de atención mediática, que es de un autor desconocido y que encaja 100% en la línea editorial de La Llama.

Buscábamos un libro raro y cómico y este es un libro de sátira, que recuerda al humor de los Coen y de Kurt Vonnegut y que es indudablemente divertido. 

¿De qué va? Los protagonistas son dos hermanos búlgaros. Ned, que es trabaja en una consultora en Nueva York y es rico. Y Angel, que va a visitarle y encuentra un currillo paseando perros. Tras recibir la visita de su hermano da la casualidad de que envían a Ned de visita a Bulgaria porque uno de los trabajadores de su empresa (un tipo llamado Kurtz) ha desaparecido. Y a partir de ahí se desata una trama que involucra corrupción empresarial, comida canina, corporaciones, sindicatos y un elefante a medio descomponer. La novela se narra alternativamente desde el punto de vista de ambos hermanos.

Sabemos que tenemos fama de graciosetes y mentirosillos, pero esta entrevista está contestada por el propio Popov en exclusiva para vosotros.

¿Hay algún aspecto del libro al que te gustaría que los lectores de La Llama Box prestaran especial atención?

Hay muchas capas en la historia y creo que los lectores podrán hacer sus propios descubrimientos. Aún así, me haría muy feliz saber que los lectores van más allá de las palabras y prestan atención a cómo funciona toda la maquinaria del libro. Es una novela con varias tramas conectadas que, juntas, llevan la historia a un nivel superior.

 Cosas que hay en este libro
2 búlgaros.
Matemáticos.
Vómito.
Bastantes perritos.
Un coche bastante guay.
Una mujer fatal.
Muchos, muchísimos cadáveres.
Sindicatos.

      

    Más allá del argumento, ¿cuál sería el tema del libro?

    La autorrealización personal, creo. Superar la ilusión de los logros efímeros y los opresivos estereotipos corporativos como ver la avaricia como algo positivo o la idea del paraíso del consumo, etc. Encontrar tu propio destino, que en el libro se refleja a través de esa búsqueda del padre ausente.

    Este libro fue escrito antes de la Gran Crisis de 2008, pero ahora parece escrito a posteriori. ¿Ha cambiado algo? ¿La visión que se da en el libro de las corporaciones sería la misma o aún peor?

    En Europa del Este, tras la caída del régimen soviético abrazamos una idea bastante primitiva de la economía de mercado. Durante mucho tiempo crecimos en la idea de que las sociedades y los países deben funcionar como empresas y ha llegado el momento de concebir a las corporaciones como colectivos humanos, como sociedades con un mayor sentido de responsabilidad hacia la naturaleza y las relaciones humanas. El crecimiento económico solo tienen sentido si mejora la condición humana. De lo contrario, es solo un número. Y ahora que los ordenadores administran tantos aspectos de nuestras vidas, entender esto es vital. Los ordenadores calculan muy bien, pero carecen de pasión o sentido de la ironía, y esa ambigüedad humana es lo que hace que nuestras vidas sean llevaderas.

    ¿Crees que pese a ser un libro de humor (en este caso de humor eslavo) los lectores podrán empatizar con los personajes?

    El humor es complicado porque depende muchísimo del contexto. Si no comprendes el contexto, no entiendes nada. Y esto es aún más cierto si hablamos de libros que reflejan la realidad post-comunista de Europa del Este. Pero mi libro es una buena oportunidad para que los lectores se acerquen a esas realidades desde el humor y la sátira. De hecho, lo absurdo es siempre universal y trasciende peculiaridades nacionales para hablar de la eterna paradoja de la existencia humana.

    Nuestros lectores no han escogido la novela ellos mismos, ¿crees que ha sido buena idea escoger ‘La caja negra’ para nuestro primer envío?

    ¿Por qué no? Para empezar, con esta novela es imposible quedarse dormido. Y luego, es una lectura que aporta nuevas experiencias y que habla de temas muy importantes sin sermonear a nadie, dejando que el lector saque sus propias conclusiones.

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