En un mundo lleno de metahumanos, Virginia es casi normal. Hasta que le toca salvar Madrid y piensa lo obvio: «¡Ay, joder!»
En un mundo donde los metahumanos han conseguido que las leyes de Newton funcionen por aproximación, Virginia lleva décadas sin usar sus poderes.
Hasta que, lo típico, delante de sus narices un misterioso tipo con gabardina se enfrenta a otro que puede explotar como una bomba humana. Y resulta que la única persona capaz de evitar un atentado terrorista en Madrid es ella… gracias a una habilidad que casi había conseguido olvidar: robar superpoderes.
A partir de ahí, su vida se llena de esquijamas, Naranjitos voladores, metahumanos oficiales con demasiada autoridad, gente —o algo parecido— que quiere matarla, guardias civiles que quieren detenerla y una certeza inmutable:
Los nazis son unos hijos de puta.
Escrita por Miguel Anómalo, con más referencias de las que puedes detectar en una primera lectura y con suficientes explosiones como para que el Ayuntamiento de Madrid se ponga a temblar. Una novela llena de metahumanos, guardias civiles que llegan a tiempo, nazis a los que conviene recordar que son unos hijos de puta, azoteas sospechosas, hackers con silla gamer y una protagonista que puede absorber poderes ajenos… pero no siempre sabe cómo devolverlos.
Conspiraciones internacionales, diplomacia con trajes caros, un héroe oficialmente muerto, un grupo gubernamental de capas con más ego que sentido común y una ciudad que, francamente, no necesita otro salvador. Necesita menos idiotas con poderes.
💥 Superpoderes.
💥 Explosiones en Madrid.
💥 Nazis recibiendo lo suyo.
💥 Escena postcréditos.
Y sí, claro que hay escena postcréditos. ¿Qué clase de novela de superhéroes sería si no la tuviera?
Una novela que se lee a la velocidad de alguien que acaba de absorber supervelocidad sin haber firmado ningún consentimiento informado.