Un libro sobre el duelo, sobre la ternura, sobre la posibilidad de amar en situaciones complicadas y, principalmente, sobre eso que define y mantiene unida a una familia.
A Frank, el padre de Helen Longstreth, le encantaba cocinar y en su casa siempre olía a minestrone, a magdalenas de chocolate, a romero y a salsa de vino tinto. Pero a Frank también le gustaba beber y los recuerdos de estos platos, que preparaba como una suerte de disculpa tras sus recaídas, estarán siempre empañados por su alcoholismo.
«¿Cómo se puede odiar y amar a alguien con la misma intensidad?», se pregunta la autora en estas memorias. A través de una prosa pulida y bella, Longstreth logra que amemos y, por momentos, odiemos a su madre, que trataba de sacar adelante a sus hijas de formas a veces disparatadas, a Michael, un novio que parece no encontrar el rumbo de su vida, a Lucy, una hermana de su padre que también lucha contra la adicción. Todos los personajes de este libro, retratados con una mirada libre de juicios, intentan hacer lo mejor posible mientras se hacen daño y se consuelan entre sí.
Cosas en todas partes trata sobre el duelo, pero también sobre lo que queda después de haber perdido algo, sobre la ternura, sobre la posibilidad de amar en situaciones complicadas y, principalmente, sobre eso que define y mantiene unida a una familia.
«Una historia real que retrata el amor en todas sus formas posibles». Dizz Tate
«Un libro sabio, empático y lleno de belleza sobre las adicciones, el amor y la fuerza de una familia. Unas memorias a las que voy a volver y que voy a recomendar». Frances Wilson
«Longstreth sabe cómo observar a unos personajes disfuncionales con lucidez y sin juicios, pero es que además es muy divertida». The Times
«Un autorretrato impactante y singular. Leí este libro con placer y admiración». Chetna Maroo
Helen Longstreth vive en Londres. Publicaron sus textos en el New Yorker y el Paris Review. Cosas es todas partes es su primer libro.